Tema 6
El discurso sobre la naturaleza: cuestiones de filosofía ambiental.
Día 1
Día 1
El ser humano ha perdido la noción
de naturaleza, porque nos rodea un entorno tecnológico que para los nativos
tecnológicos es imperceptible:
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Imperceptible porque lo tenemos tan asumido que
no nos damos ni cuenta de que está ahí, es un hábito, como el internet o la
electricidad.
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Las tecnologías actúan sin que seamos
conscientes, como la seguridad y la vigilancia en internet, e incluso los
sensores de movimiento para encender la luz y demás. El desarrollo tecnológico
hace que las posibilidades de vigilancia imperceptible aumenten en gran medida.
Es un entorno invisible que se superpone al entorno natural.
Dos grandes narrativas o discursos:
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Discurso moderno, el discurso de dominio
sobre la naturaleza, del mismo modo que lo planteaba ya Bacon, pero que cobra
una dimensión superior en la Ilustración. Plantea incrementar nuestros
conocimientos para satisfacer mejor nuestras necesidades.
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Discurso de vinculación con la naturaleza.
En palabras de Bruno Latour, aunque no sólo, “el parlamento de las cosas”. La
idea es no dividir la naturaleza y el ser humano, sino interacciones de los
elementos que componen el todo que constituye la naturaleza. En esta línea,
autores como David Abram plantea que incluso la tecnología es absolutamente
natural, si bien comprenden distintos grados de naturalidad/artificialidad. No
es colaboración entre naturaleza y ser humano, sino revincular al ser humano
con ella, y por ello combaten contra todos los discursos que rompen, desde el
discurso ilustrado hasta los ecologistas. Notar la diferencia posibilita la
transformación del sujeto, la exposición al otro es lo que se rehúye, pero es
lo necesario para que exista la experiencia.
De lo que se trata es de atender a
las consecuencias del discurso que utilicemos. No se prohíbe la
conceptualización, pero requiere reflexión sobre consecuencias. La modernidad
ha tratado de no ver las consecuencias, por más que ellos se empeñen en volver
“para atormentarnos”. No reconoce la responsabilidad en los problemas que
genera, y por ende se trata de buscar un cambio de discurso. Su no
reconocimiento del impacto sobre la naturaleza, como consecuencia de un
discurso “rupturista” con la naturaleza, conlleva problemas que son una
constante en la modernidad. Esa reconexión no tiene nada de inocente, la idea
es conectarse en redes que van a ser extraordinariamente complejas, sin dejar
de problematizar ninguna de las relaciones.
Autores como Von Uexküll apreciaron
que cada especie crea su propio medio, reacciona frente a algunos elementos de
su entorno e ignora otros. Todas tienen su nicho ecológico, un conjunto de
cosas que necesita o que rechaza, y el resto los ignora. Y la naturaleza no es
más que una confluencia arbitraria, una visión esencialista no nos ayuda a
comprenderla mejor en ningún caso.
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